EXTRACTO DE MI LIBRO ” TU GRAN MEDIUM INTERIOR “

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Todos somos médium, todos poseemos mediunidades el descuidarlas, desarrollarlas o renegarlas a un plano secundario es una decisión que cada uno de nosotros debe tomarla usando su libre albedrío.

Y si bien, no todos sienten los signos más evidentes de la mediumnidad, ya sea la “doble vista”, u otros tantos tipos de fenómenos mediumnices, tan bien descritos en el Libro de los Médium de Allan Kardec, sabemos que los espíritus se comunican constantemente a través de nuestros más íntimos pensamientos, sugiriéndonos cursos de acción y decisiones a tomar, en los más variados aspectos de la vida.

Todos somos médium intuitivos. Pero aún hay más… Desde que en 1937 Rhine publicara su libro “Las nuevas fronteras de la mente”, se han abierto puertas a la investigación científica de los fenómenos bautizados como paranormales. Uno desafiante campo de estudios, lo constituyó, para aquellos neurólogos que se adentraron en el tema de la percepción extrasensorial, el buscar las raíces orgánicas de estas extrañas habilidades.

Uno de los trabajos que han llamado la atención al respecto, ha sido el de la Doctora Hilda Gertrud Heine, de la Universidad de Nueva Zelanda, quien detalla que parece ser que un tipo de células, los macrófagos, presente en el tejido conectivo y médula espinal, serían las responsables de la percepción extrasensorial.

Hay más investigaciones, que también relacionan estas facultades con nuestro sistema nervioso central.

Si unimos esto, con nuestros conocimientos impartidos a través de la codificación kardecista, en torno al fluido magnético animalizado, también definido como fluido nervioso. No quedan dudas respecto a que la facultad mediúmnica está fuertemente arraigada a nuestro sistema nervioso central.

Para desarrollar la facultad mediúmnica, los espíritus debemos entender y trabajar en el bien. Brindarnos a la ayuda a los demás. Ya que es una facultad dada con ese exclusivo fin.

Cuando un médium, no trabaja a favor de los demás en forma sistemática, su facultad no ha alcanzado su pleno desarrollo. Pero, aún en este estado latente, la facultad existe, y lamentablemente puede ser presa fácil de espíritus de baja evolución.

Es por eso que muchas disfunciones del sistema nervioso, que traen consecuencias físicas en nuestro organismo, como ser mareos, subas y bajas de la presión arterial, dificultades digestivas, cefaleas, dolores de columna, etc., etc., pueden bien ser síntomas de una sensibilidad mediúnica, aún no desarrollada en el auxilio fraterno.

NO SOMOS SOLAMENTE UN CUERPO MATERIAL

La vida que estamos viviendo ahora no es nuestra única vida. Hemos tenido muchas. La chispa de conciencia en nuestro interior –el ser, o alma, o como quiera llamarlo– no tiene principio ni final. No hay nada que pueda cortarla, ni fuego que pueda quemarla, y ningún viento que puede secarla.

Pero esa chispa de vida continua pasando de un cuerpo al siguiente. En cierto momento usted tiene el cuerpo de un niño, luego pasa a un cuerpo de joven. Después al cuerpo de una persona madura, y después al cuerpo de un anciano. Luego usted pasa al cuerpo de una persona joven. Luego a un cuerpo de edad madura, y luego al cuerpo de un anciano. Sin embargo en todos esos cuerpo usted se siente a si mismo ser el mismo usted. Esto se debe a que usted es el mismo usted. Solo su cuerpo ha cambiado.

Su cuerpo cambia y usted siempre es el mismo. Así que usted y su cuerpo son diferentes. Usted no es el cuerpo.

El cambio final de cuerpo es aquello que llamamos “muerte.” Pero realmente no es definitiva. Es tan solo otra transición, otro cambio. Al igual que cambia de la niñez a la juventud y luego a la vejez, al momento de la muerte usted cambia para seguir adelante de nuevo a través del ciclo, tomando nacimiento en otro cuerpo.

Lo que hicimos en esta vida nos marca el sendero de la siguiente, tal como lo que hacemos en la escuela nos prepara para lo que enfrentaremos cuando nuestra educación termina. En nuestra siguiente vida podemos ir hacia arriba o hacia abajo. O nos podemos liberar por completo de este ciclo de nacimiento y muertes.

QUE ES KARMA

La Ley del Karma Es necesario que las gentes entiendan lo que es la palabra sánscrita “Karma”. Amigos míos, existe una Ley que se llama Karma, no está de más aseverar que tal palabra significa en sí misma, Ley de Acción y Consecuencia. Obviamente “no existe causa sin efecto, ni efecto sin causa”.

La Ley de la Balanza, la Ley terrible del Karma, gobierna todo lo creado. Toda causa se convierte en efecto y todo efecto se transforma en causa.

Vosotros debéis comprender lo que es la Ley de la Compensación. Todo lo que se hace hay que pagarlo, pues no existe causa sin efecto, ni efecto sin causa.

Se nos ha dado libertad, libre albedrío y podemos hacer lo que queramos, pero es claro que tenemos que responder ante Dios por todos nuestros actos. Cualquier acto de nuestra vida, bueno o malo tiene sus consecuencias. La Ley de Acción y Consecuencia gobierna el curso de nuestras variadas existencias y cada vida es el resultado de la anterior.

Comprender íntegramente las bases y “modus operandi” de la Ley del Karma es indispensable para orientar el navío de nuestra vida en forma positiva y edificante, a través de las diversas escalas de la vida.

Karma es Ley de Compensación, no de venganza. Hay quienes confunden esta Ley Cósmica con el determinismo y aún con el fatalismo, al creer que todo lo que le ocurre al hombre en la vida está determinado inexorablemente de antemano. Es verdad que los actos del hombre los determina la Herencia, la Educación y el Medio. Pero también es verdad que el hombre tiene libre albedrío y puede modificar sus actos: educar su carácter, formar hábitos superiores, combatir debilidades, fortalecer virtudes, etc.

Cuando uno viene a este mundo trae su propio destino (modificable); unos nacen en colchón de plumas y otros en la desgracia. Si en nuestra pasada existencia matamos, ahora nos matan, si herimos, ahora nos hieren, si robamos ahora nos roban, y “con la vara con que a otros medimos seremos medidos”.

Sin embargo, es posible modificar nuestro propio destino, porque “Cuando una Ley Inferior es trascendida por una Ley Superior, la Ley Superior lava a la Ley Inferior”.

Modificando la causa se modifica el efecto. “Al León de la Ley se combate con la Balanza”. Si en un platillo de la Balanza ponemos nuestras buenas obras y en la otra ponemos las malas, ambos platillos pesarán iguales o habrá algún desequilibrio. Si el platillo de las Malas Acciones pesa más, debemos poner buenas obras en el platillo de las Buenas Acciones con el propósito de inclinar la Balanza a nuestro favor, así cancelamos Karma, “haced buenas acciones para que paguéis vuestras deudas”; recordad que no solamente se paga con dolor, también se puede pagar haciendo bien.

Ahora comprenderán ustedes, mis buenos amigos, lo maravilloso que es hacer bien; no hay duda de que el Recto Pensar, el Recto Sentir y el Recto Obrar son el mejor de los negocios.

Se debe trabajar siempre desinteresadamente con infinito Amor por la humanidad, así alteramos aquellas Malas Causas que originaron los Malos Efectos. No hay duda de que la miseria tiene sus causas en las borracheras, asqueante lujuria, en la violencia, en los adulterios, en el despilfarro, y en la avaricia, etc., etc.

Muchas personas que sufren sólo se acuerdan de sus amarguras, deseando remediarlas, más no se acuerdan de los sufrimientos ajenos, ni remotamente piensan en remediar las necesidades del prójimo. Este estado egoísta de su existencia no sirve para nada; así lo único que consiguen realmente es agravar sus sufrimientos.

Si tales personas pensaran en las demás, en servir a sus semejantes, en dar de comer al hambriento, en dar de beber al sediento, en vestir al desnudo, en enseñar al que no sabe, etc., es claro que pondrían Buenas Acciones en el platillo de la Balanza Cósmica para inclinarla a su favor; así alterarían su destino y vendría la suerte a su favor. Es decir quedarían remediadas todas sus necesidades, más la gente es muy egoísta y por eso es que sufren, nadie se acuerda de Dios ni de sus semejantes, sino cuando están en la desesperación y esto es algo que todo el mundo ha podido comprobar por sí mismo, así es la humanidad.

Desgraciadamente, mis queridos amigos, ese ego que cada cual lleva adentro, hace exactamente lo contrario de lo que aquí estamos diciendo; por tal motivo considero urgente, inaplazable, impostergable, reducir al mí mismo a polvareda cósmica.

Pensamos por un momento en las muchedumbres humanoides que pueblan la faz de la Tierra. Sufren lo indecible víctimas de sus propios errores; sin el Ego no tendrían esos errores, ni tampoco sufrirían las consecuencias de los mismos.

Lo único que se requiere para tener derecho a la Verdadera Felicidad, es ante todo no tener Ego. Ciertamente cuando no existen dentro de nosotros los Agregados Psíquicos, los Elementos Inhumanos que nos vuelven tan horribles y malvados, no hay Karma por pagar, y el resultado es la Felicidad.

Es bueno saber también que cuando hemos eliminado radicalmente el Ego, la posibilidad de delinquir queda aniquilada y en consecuencia El Karma puede ser perdonado.

Necesitamos hacernos conscientes de nuestro propio Karma y eso sólo es posible mediante el Estado de Alerta Novedad. Todo efecto de la vida, todo acontecimiento, tiene su causa en una vida anterior pero necesitamos hacernos conscientes de eso.

Todo momento de alegría o dolor debe ser estudiado en Meditación con Mente quieta y en profundo silencio. El resultado viene a ser la experimentación del mismo suceso en una vida anterior. Entonces hacemos conciencia de la causa del hecho, ya sea éste agradable o desagradable.

Quien despierta Conciencia, puede viajar en sus Cuerpos Internos fuera del Cuerpo Físico, a plena voluntad consciente y estudiar en el Templo de Anubis y sus cuarenta y dos Jueces, su propio Libro del Destino.

QUE ES LA MUERTE

Muchas personas viven atemorizadas por la idea de la muerte, pues aunque las religiones enseñan que el alma es inmortal y eterna, cuando se acercan los últimos momentos o ven que eso les pasa a otros, se apodera de ellos el temor y la desesperación, lloran, claman, gritan, se deprimen y visten de luto, etc.

El hombre materialista no cree en “el mas allá” y piensa que todo se acaba al morir. De ahí las palabras ” perdida irreparable”, “todo acabo para el”, pensamientos pesimistas que se derivan de escépticas ideas.

Lo cierto es que la muerte es un cambio a otra dimensión, aunque el cuerpo perezca, la vida siempre continua en otros planos.

La muerte se puede comparar a la acción de  quitarse la ropa o desvestirse; vamos abandonando envolturas o cuerpos.

La Biblia lo dice ” polvo eres y al polvo volverás”, nuestro cuerpo material se desintegra en este plano.

La ignorancia crea temor, en las escuelas y universidades se enseña a creer solo en lo que se pueda ver, tocar o demostrar.

Las ideas distorsionadas de algunas religiones sobre la otra vida tampoco dan consuelo o aclaran las cosas.

Por eso el hombre promedio se aterroriza al escuchar la palabra muerte.

Hay que afrontar esta situación con conocimiento y no con desesperación, angustia y apegos, que perturban el alma. El Budismo y otras religiones del mundo  oriental (Asia), han familiarizado a los fieles con la idea de la muerte, explican esta situación y dan conocimientos sobre los planos de existencia.

Para el hombre occidental, debido al adelantamiento tecnológico y a su racionalista forma de pensar, se le hace difícil comprender y aceptar tales conceptos. El cambio se esta haciendo evidente se han de volver más prácticos y los occidentales más espirituales.

El esoterismo invade el mundo y no hay quien detenga la ola de conocimiento, la verdad se esta abriendo paso por si sola.

Las escuelas heréticas del pasado con tanto misterio, secretos dejaban los conocimientos para un grupo de privilegiados, llamados a conocer la “ciencias ocultas”.

Tenemos una labor muy importante, quitar el temor a la muerte, llevar fortaleza, paz, consuelo a los que están en el inevitable transito hacia la otra dimensión.

Como vive el alma después de la muerte

El cuerpo material después de morir, va al plano astral y allí muchos se quedan por unos cuarenta o cincuenta años (tiempo nuestro) hasta que vuelven nuevamente reencarnando en el mundo físico.

En esa dimensión en que se encuentran temporalmente estos espíritus desencarnados, son mas felices que en la tierra , tienen una forma de vida mas amplia y con mayores posibilidades de desarrollo que en la tierra, las condiciones  son muy superiores a las nuestras.

Toda enfermedad desaparece en el astral, no es necesario comer, dormir, ni se lucha por dinero.

Toda actividad o aprendizaje es libremente elegida por el espíritu.

Como este plano es una continuación del mundo físico, también el mal esta presente con sus sobresaltos y peligros. Están entidades malignas igual que aquí que persiguen y atormentan.

Este astral se manifiestas en inferior y superior, la vida en el astral inferior o bajo astral se puede comparar con el infierno del que se habla en muchas religiones, aunque sin demonios con cuernos, calderas ardiendo, ni gente quemándose con fuego.

El bajo astral es un mundo de regeneración y expiación para muchas almas perdidas en el abismo de la depravación, esta situación  infeliz no dura para siempre ya que el amor de dios y la misericordia divina, siempre mantienen la puerta abierta para que esos seres se eleven y asciendan de condición.

En este nivel no hay castigo sino “lecciones” duras que aprender.

El tiempo de castigo depende de cuanto  le toma   arrepentirse sinceramente y clamar a dios perdón el alma que ha errado en su comportamiento en la tierra.

Si se tarda una hora o cincuenta años dios tendrá la puerta abierta y extendidos  sus brazos….siempre dispuesto a mostrar misericordia y perdonar.

Una vez que dios perdona, la propia alma clama a dios la oportunidad de repara sus errores, y solo se lograra volviendo a la tierra y demostrando con hechos que esta arrepentido.

Los cuatro libros se venden de forma individual . Se mandan por correo ordinario a color y dedicado.

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