¿Qué hay más allá de la vida?

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Para llegar a la vida después de la muerte es necesario recorrer un camino entre vidas, un estado de evaluación que nos marque nuestro próximo destino. Sepa de qué se trata este concepto, de manera general, para la visión Oriental y para la Occidental.

La vida entre vidas es la situación en la que se encuentra nuestra esencia y está más allá de la propia muerte. La misma significa abandonar nuestro “envase” de carne y hueso o, como decía Platón “la cárcel del alma”, para que otra etapa pueda comenzar. Este es un espacio para la reflexión y la restauración. Es nuestro hogar natural. Es el lugar donde nos dirigimos después de la muerte.

El concepto para los orientales

Para las religiones y filosofías orientales, entre ellas budistas e hinduistas, la vida entre vida es un proceso necesario de evolución trascendente en donde se hace una especie de evaluación de los actos de nuestra vida terrenal. Es un estado intermedio en el que se recibe un aprendizaje del alma y se renace físicamente para así poder continuar con la enseñanza.

En él se alcanza la comprensión de las circunstancias acontecidas en la encarnación anterior, el porqué de nuestras elecciones, (padres, caminos elegidos, determinaciones) que contribuyeron a nuestras alegrías y también a nuestros sufrimientos.

Entonces, contemplándonos como en realidad fuimos, podremos aprender de nuestra excursión terrenal, progresar y eventualmente planificar la siguiente encarnación acorde con nuestras necesidades.

La Reencarnación

Luego de ese proceso de evaluación intermedio, viene la reencarnación para las almas que no han sido purificadas aún en el transcurso de sus vidas.

La reencarnación se refiere a volver a nacer en un nuevo cuerpo. Esto en otras palabras, según los que creen en ella, es el proceso que ocurre luego de la muerte, en cual el alma espiritual de la persona abandona su cuerpo y se encarna en otro nuevo, naciendo nuevamente. O sea, las almas, mediante este proceso, regresan a la vida mortal de manera cíclica.

Por ende, por medio de la reencarnación, el alma de una persona vuelve a la vida terrenal en el cuerpo de otro sujeto distinto al primero, por medio de su nacimiento.

El concepto del Karma

La reencarnación aúna el concepto cíclico de la vida, al igual que sucede con la naturaleza –nacimiento, desarrollo y muerte- y los astros, y que vemos en el claro ejemplo del Sol que sale y se esconde cada día y repite el proceso.

La diferencia con los seres humanos en este proceso natural reside en que la vida que tendrán en la próxima reencarnación depende de las obras y su forma de actuar en esta vida.

Es así como se establece que las condiciones de la vida actual de un individuo son el resultado o el efecto de lo realizado en una vida anterior. Si la persona vivió una vida impropia, la malgastó, hizo daño, vivirá una nueva vida en la cual sufrirá diversas desgracias. En otras palabras, estaría pagando sus culpas, correspondientes a su vida pasada. De manera contraria, quien vivió una vida en la cual practicó virtudes y se ajustó a valores morales, volverá a vivir en un ambiente pleno y sin mayores sobresaltos.

Eso es lo que se entiende como karma, concepto importante para comprender la teoría de la reencarnación. El karma es la ley de causa y efecto para todo lo que ocurre en el universo, incluida la vida de los seres humanos. La existencia bajo esta ley se denomina la existencia condicionada (samsara), o bajo la influencia del karma. A través de la evolución de la conciencia, mediante la práctica espiritual, el individuo se iría purificando, liberándose gradualmente de su influencia para finalmente alcanzar la liberación final o unión con el absoluto. A este estado de liberación se le llama “iluminación”. Para los budistas la iluminación, denominada Nirvana, se alcanza a través del mismo proceso, pero el yo simplemente desaparece, fundiéndose en el vacío o Sunyata. Este estado último o trascendental también es llamado el silencio, la gran mente, la conciencia pura.

El Purgatorio Para el catolicismo

El concepto de vida entre vidas es diferente para el pensamiento católico occidental; durantela Edad Mediase reforzó la idea de la existencia del Purgatorio, el lugar intermedio entre el Cielo y el Infierno, en el cual las almas pasan por un juicio final que las llevará hacia algunos de los dos destinos según las acciones realizadas durante su vida terrenal.

Una clara representación de las ideas de la época son las descripciones realizadas por Dante Alighieri en su poema épico “La Divina Comedia” (alrededor del 1300). El poema cuenta con tres personajes principales, Dante, que personifica a la humanidad, Beatriz, que personifica la fe, y Virgilio, que hace otro tanto con la razón.

El Purgatorio tiene la función específica de expiación, reflexión y arrepentimiento, y es solo a través del camino, es decir, de la peregrinación hacia Dios, que el alma puede aspirar a la redención.

Las almas del Purgatorio ya están salvadas, pero antes de llegar al Paraíso para expiar sus pecados deben subir la montaña como hacían en los tiempos de Dante los peregrinos que se dirigían hacia Roma o Santiago de Compostela en España para hacer penitencia. Cada alma debe, por consiguiente, recorrer todo el camino y purificarse en cada giro del pecado correspondiente.

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